miércoles, 1 de enero de 2014

Volando de nuevo



   ¿Hay en serio algo más lindo, después de enamorarse, que desenamorarse? Es libertad infinita. Son las alas abiertas en su plenitud y las ganas de explorar a flor de piel. 
    Después de años de encuentros y desencuentros fuimos uno, nos amamos sin prejuicios, disfrutamos del otro, de lo que conformábamos. Pero cuando se fue, tuve una inexplicable sensación. Noté que tan muerto estaba mi amor por él. Tanto que ni respiraba, que lo que acabamos de compartir no me emocionaba ni pretendía repetirlo o imitarlo a ese momento que debía ser "ese" momento. 
    Ahora es un recuerdo más de mis días, nada que me emocione tanto. Tampoco entiendo claramente qué era lo que me generaba expectativas de su persona. Soy libre porque lo amé. Ahora lo adoro solamente. Aprecio el ser que es, aunque en parte lo considero un ente. Y un ente porque era solo un deseo, una expectativa sobre valuada
     Todos estos años me hizo creer que era yo la que lo anhelaba y necesitaba profundamente, pero nunca fue así. Fui muy feliz cuando no estuvo y amaba lo que era cuando él tampoco estaba. El problema fue que me hizo creer que era así, cuando era él quién no podía estar sin mí. Ya fuera por su ego, el hecho de tenerme ahí para admirarlo y cuidarlo de ser necesario o por lo que haya sido. Esa mentira ya no me la creo.
     Incluso ahora me amo más que antes y no sé, tampoco me importa descubrirlo, si mi desenamoramiento es consecuencia de la profundización de mi amor propio o tiene otra causa. La cuestión es que si se dieron al simultáneo o por causa y efecto, tengo que aprovecharlo.
    

miércoles, 30 de octubre de 2013

Esquemas

        Es tan difícil dejar de buscar imbéciles deportistas que al final me lastimen o que me aburran por ser mero físico, sin embargo hay  en este momento dos chicos que me pueden ayudar a dejar este esquema que me condena.
       Uno es un rubiecito tierno de ojos claros que me cuido cuando no estaba muy lúcida que digamos. Salí con él una vez, fue lindo, tranquilo, teníamos planes los dos después así que fue sólo un rato; pero estuvo bien. El conflicto que tiene es muy tranquilito, no tiene defectos pero tampoco algo que me traiga fuertemente. Es decir, me veo con él de novia de acá a un tiempo pero sé que quizás lo cagaría y para estar así, posta que no quiero. Me equivoqué así solo una vez. Nunca más en mi vida.

       Y después está el flaco más interesante que conocí en mi corta vida. Mide lo mismo que yo, tiene ojos verdes y vive rapado. Tiene una leve barba y casi que vive con el cigarrillo en mano, ese es el problema, sin contar su entrecejo. No hace deportes ni nada. Es un bohemio total. Demasiado pálido, pero con un culito manzanita adorable y brazos laburados. Me da cosa invitarlo a salir, es taan inteligente que me siento una imbécil al lado suyo. Lo invitaría a un bar y seguro terminaríamos en alguna plaza fumando fa juntos. Esa imagen me pone la piel de gallina. Tuve todo el viaje de egresados y la fiesta de egresados y no me le tire. Nos quedábamos mirando mutuamente mientras bailábamos, bailamos casi al lado encima de la tarima. Se sienta todos los días en diagonal mio aunque a mis espaldas. Sabe que le doy, sé que me da. No sé por qué ninguno de los dos avanza.  Me juro a mi misma a fin de este año, aunque sea haberlo invitado a salir o haber intentado algo, lo más mínimo que tenga repercusión inmediata. Ya no quiero más esas miradas que quedan en eso, o esos palos que nos tiramos y después pasaron y ya. Lo invitaría a salir mañana, pero si me dice que no sería muy incómodo el resto del año; aunque eso es solo un mes. No lo sé.